|
De la cruda carne
muerdo
frío
el jugo muerto
de tu cuerpo crudo
también
abro
las manos un surco
hurgo en la luz
de ojos cromados de encierro
redondos
como insectos
rodando
por mi roja garganta
de gritos húmedos
que vuelco en tu oído
mientras profundo caen
y caen
y caen
tus ganas de huir
sin pisar huellas que no fueron
sin escapar lento
encorvándote
sangrando horizontes
atando puertas con puertas
relojes de venas
latiendo
rojos
en tu cruda carne
expuesta
sin lugar donde dormir
tan despedazada
y sin sonrisa
tan mía.
|